sábado, 17 de noviembre de 2007

ROMÁNTICO FORTISSIMO.

Romántico fortissimo.


Desnudas las ambiciones,
el piano se vuelve centro
inseparable,
como si el clavicémbalo de Mozart
tocara nuestras memorias
y exhortara al incendio.

Una mujer del siglo XXI
(en angélica custodia)
y el héroe de todas las conquistas
del devenir están juntos.

Suena el romántico fortíssimo.

Indisoluble este amor converge
en las calles de París,
-ohlalá, Paris-
patrimonio del mundo
que viste de rojo y negro
su apasionada lujuria.
Liszt tenía veinte años
y el teclado de Chopin
negaba la barroca hipocresía
de Montescos y Capuletos.

La Sinfonía fantástica

que es la creación milagrosa de la vida,
está sonando.

Vasos comunicantes.

Dos viajeros del tiempo
han amanecido en esa grieta
redentora de belleza
y morirán anudados
como mueren los desterrados,
por propia elección,
escapando de teléfonos celulares,
de la bolsa de Nueva York
y de fiestas de disfraces paganas
que ofenden a la procacidad
con su cinismo.

Dos amantes abducidos
por la misma vital fibra
crucifican su honor brindando
con la cursilería de los enamorados
en un campus de margaritas del edén.

1 comentario:

Lu Folino dijo...

Comparto este poema de mi libro Acuario publicado en el 2004, en el que me sorprenden dos coincidencias.

Una es la que menciona Octavio Paz en La doble llama (que recupero a partir de la mención de Dolina en su entrevista de LNOL).

"Para mí, la poesía y el pensamiento son un sistema de vasos comunicantes".

Aquí los vasos comunicantes son amor y música, y también forman parte de un sistema, que permite deducir que arte y pensamiento descienden del mítico Eros.

El otro funciona como un chiste profético: aparece explícita la "grieta" que desunió a los argentinos y que aspiramos cerrar.

Aquí la grieta es la excepción de quienes anhelan redimir la belleza, como un elemento erótico (la belleza de las formas, del pensamiento filosófico y de la poesía como apéndice de ese pensamiento) con una terquedad alucinatoria.




"Dos viajeros del tiempo
han amanecido en esa grieta
redentora de belleza
y morirán anudados
como mueren los desterrados,
por propia elección..."